"POR LA CONVERSION DE LOS INFIELES"

¡Dios te salve, María, Virgen y Madre de Dios! Aunque miserable pecador, vengo con la mayor confianza a postrarme a vuestros pies santísimos, bien persuadido de ser por ti socorrido de que eres la que, con tu gracia y protección poderosa, alcanzas al género humano todas las gracias del Señor. Y si estas suplicas no bastaran pongo por medianeros y abogados a los nueve coros de los Ángeles, a los Patriarcas, y Profetas, a los Apóstoles y Evangelistas, a los Mártires, Pontífices y Confesores; a las Vírgenes y Viudas; a todos los Santos del Cielo en especial al Cura de Ars, Santa Filomena, San Francisco de Asís, San Benito y justos de la tierra. Cuiden de esta página y de lo que aquí se publica para el beneficio de los fieles de la Iglesia Católica; con el único fin de propagar la fe. Que, esta página sea, Para Mayor Gloria de Dios.

viernes, 26 de febrero de 2010

Intimidad Divina P. Gabriel de Sta. M. Magdalena, O.C.D.


EL PECADO

Presencia de Dios. - ¡Oh Jesús Crucificado!

Hazme comprender la enorme malicia del pecado.

PUNTO PRIMERO.- La esencia de la perfección cristiana consiste en la unión con Dios mediante la caridad. Pero, mientras esta virtud, conformando nuestra voluntad con la voluntad divina nos une a Dios, el pecado grave, oponiéndose directamente a la voluntad de Dios, produce el efecto contrario. En otras palabras, la caridad es la fuerza que une al hombre a Dios, el pecado es la fuerza que lo aparta de Dios. El pecado grave, es, por lo tanto, el mayor enemigo de la vida espiritual, pues no solamente atenta contra ella, sino que la destruye en sus elementos constitutivos, la caridad y la gracia. Esta destrucción, esta muerte espiritual es justamente la consecuencia inevitable del pecado, acto por el cual el hombre se aparta voluntariamente de Dios, fuente de vida, de caridad y de gracia. Y así como una rama desgajada del tronco no puede vivir, lo mismo pasa en el alma que se separa de Dios.

Y aunque Dios, en su calidad de causa universal, continua estando presente en el alma del pecador, lo mismo que en todas las demás cosas, no lo está, sin embargo, como Padre, como Huésped, como Trinidad que se ofrece al alma como objeto de conocimiento y amo. Y el alma, creada para ser templo de la Trinidad, se hace de esta manera voluntariamente incapaz de vivir en compañía de la Santísima Trinidad, se cierra a sí misma el camino para la unión divina, y podríamos decir que obliga al mismo Dios a que rompa todas las relaciones de amistad con ella. Y todo esto por haber preferido al Bien sumo, que es Dios, el bien limitado y caduco de una miserable criatura, de una satisfacción egoísta, de un placer terreno. En esto consiste la malicia del pecado: repudiar el bien divino, traicionar al Creador, al Padre, al Amigo. «¡Oh, que no entendemos que es el pecado una guerra campal contra Dios de todos nuestros sentidos y potencias del alma! El que más puede, mas traiciones inventa contra su Rey (TJ. ex. 14,2)

¡Oh mi Dios y mi verdadera fortaleza! ¿Qué es esto, Señor , que para todo somos cobardes, si no es para contra Vos? Aquí se emplean todas las fuerzas de los hijos de Adán. Y si la razón no estuviesen tan ciega, no bastarían las de todos juntos para atreverse a tomar armas contra su Criador y sustentar guerra continua contra quien los puede hundir en los abismos en un momento; sino, como esta ciega, quedan como locos que buscan la muerte porque en su imaginación les parece con ella ganar la vida... ¡Oh Sabiduría que no se puede comprender! ¡Cómo fue necesario todo el amor que tenéis a vuestras criaturas para poder sufrir tanto desatino, y aguardar a que sanemos, y procurarlo con mil maneras de medios y remedios! Cosa es que me espanta cuando considero que falta el esfuerzo para irse a la mano de una cosa muy leve y que verdaderamente se hacen entender a sí mismos que no pueden, aunque quieren, quitarse de una ocasión y apartarse de un peligro adonde pierden el alma, y que tengamos esfuerzo y ánimo para acometer a una tan gran Majestad, como sois Vos. ¿Qué es esto , Bien mío? ¿qué es esto? ¿quién da estas fuerzas? (TJ. ex. 12-1-2)

PUNTO SEGUNDO.- Si queremos comprender mejor la malicia del pecado mortal, debemos considerar los desastrosos efectos que produce. Un solo pecado transformo en un instante a Lucifer de ángel de luz en príncipe de las tinieblas y lo hizo enemigo eterno de Dios. Un solo pecado privo a Adán y a Eva del estado de gracia y de amistad con Dios, despojándolos de todos los dones sobrenaturales y preternaturales y condescendientes. Un solo pecado basto para abrir un abismo entre Dios y los hombres, cerrando al género humano toda posibilidad de unirse con Dios.

Pero la malicia y la fuerza destructora del pecado aparecen todavía mas en al Pasión de Jesús. Los miembros desgarrados de Cristo y su muerte de cruz dolorosísima nos dicen que el pecado es una especia de deicidio. Jesús, el más hermoso de los hijos de los hombres, quiso cargar sobre si el efecto de nuestros pecados, apareciendo «despreciado, desecho de los hombres, varón de dolores..., traspasado por nuestras iniquidades», de tal manera que «desde, la planta del pie hasta la cabeza no hay en El nada sano» (Is.53,3 y 5;1,6) El pecado martirizo a Cristo y lo condujo a la muerte; pero El abrazo voluntariamente su Pasión y muerte, «quia ipse voluit» (Ib. 53,7), porque quiso con su muerte destruir el pecado y restaurar en el hombre la amistad divina.

Jesús, nuestra Cabeza, quiere que también nosotros, sus miembros, tomemos parte en esta acción exterminadora del pecado: extirpando primero en nosotros hasta en sus más profundas raíces, es decir en nuestras malas tendencias. Y esto por ley de solidaridad, pues el mal de uno es también mal de los otros y todo pecado gravita sobre el mundo, intentando apartarlo de su centro, que es Dios.

Por eso todos los cristianos y especialmente las almas consagradas a Dios, deben sentirse profundamente interesados en esta lucha contra el pecado, y deben combatirlo con todos los medios aptos: con la penitencia y la oración. expiatoria, y sobre todo con el amor. El amor de caridad, si es perfecto, destruye el pecado con más rapidez y perfección que el fuego del purgatorio, aun sin ninguna manifestación externa. He aquí por que los Santos pudieron convertir tantas almas, porque Dios se sirvió del fuego de su caridad para destruir los pecados de los hombres.

"¡Oh, válgame Dios, Señor! ¡Oh, qué dureza! ¡Oh, qué desatino y ceguedad! Que si se pierde una cosa, una aguja, o un gavilán que no aprovecha mas de dar un gustillo a la vista de verle volar por el aire, no da pena, ¡y que no la tengamos de perder esta Águila caudalosa de la majestad de Dios y un reino que no ha de tener fin el gozarle! ¿Qué es esto? ¿qué es esto? Yo no lo entiendo. Remediad, Dios mío, tan gran desatino y ceguedad" (TJ. Ex. 14.4)

" Yo quedé tan lastimada de la perdición de tantas almas, que no cabía en mi... clamaba a Nuestro Señor, suplicándole diese medio como yo pudiese algo para ganar algún alma para su servicio, pues tantas llevaba el demonio, y que pudiese mi oración algo, ya que no era para más" (TJ. fd. 1,7). "Parecíame que mil vidas pusiera yo para remedio de una alma de las muchas que allí se perdían" (Cam. 1,2). " Y así se acaece que cuando en las vidas de los Santos leemos que convirtieron almas, mucha mas devoción me hace y mas ternura y mas envidia que todos los martirios que padecen; por ser esta la inclinación que Nuestro Señor me ha dado, pareciéndome que precia más un alma que por nuestra industria y oración le ganásemos mediante su misericordia, que todos los servicios que le podemos hacer" (Fd. 1,7).

sábado, 13 de febrero de 2010

Los Santos rezaban todos los dias el Santo Rosario


¿Que es el Santo Rosario?







«San Carlos Borromeo, gran arzobispo de Milán, rezaba todos los días con especial devoción su rosario y decía a los sacerdotes: "Les pido que en la confesión recomienden mucho el rezo del santo rosario."»
«San Juan de la Cruz rezaba cada día el rosario, de rodillas, con especial fervor.»



«San Francisco de Sales, (+1621) el santo más amable que ha existido, el que convirtió al catolicismo más de 70000 protestantes, dedicaba cada día una hora a rezar su rosario; esto por más de 40 años. Y decía: «Rezar mi rosario es mi más dulce ocupación y una verdadera alegría, porque sé que mientras lo rezo estoy hablando con la más amable y generosa de las madres».


«Santa Bernardita Soubirous, la jovencita que tuvo el honor de que la Santísima Virgen se le apareciera 18 veces en Lourdes en 1858, era una niña pobre e ignorante pero muy santa. Ella decía: "Yo no hice estudios y soy muy ignorante, pero sé rezar mi rosario, y con él logro comunicarme con nuestro Señor y con la Virgen Santísima." Desde muy niña lo rezó siempre, y mientras rezaba su rosario se le apareció por primera vez la Santísima Virgen. Después, ya religiosa, las demás monjitas la veían largos ratos de rodillas rezando el rosario y se sentían orgullosas de arrodillarse junto a ella y acompañarla en tan bella oración. Bernardita les decía: "Ah, si supieran lo buena y generosa que es nuestra Señora, amémosla mucho. Recémosle con cariño su rosario y pongámonos bajo su protección y veremos qué grandes ventajas conseguimos con ello".»

«Santa Margarita María Alacoque, la santa a la cual se le apareció el Sagrado Corazón en 1675, rezaba cada día de rodillas el Rosario entero (los 15 Misterios).

Y dice que un día vio a la Sma. Virgen con el rostro muy serio porque ella estaba rezando muy distraída las avemarías y que en adelante se propuso rezarlas con más devoción.»

«Santa Luisa de Marillac, fundadora de las hermanas Vicentinas, deseaba que sus religiosas llevaran su camándula bien visible, a la vista de todos.

Y su fervor al rezar el rosario era tal, que las hermanas porfiaban por estar cerca de ella mientras lo rezaban. Pronunciaba cuidadosamente las palabras del Padrenuestro y del Avemaría, como saboreándolas y gustando sus dulzuras espirituales.»


El Padre Pío recitaba el rosario en todos lados: en la habitación, en los corredores, en la sacristía, subiendo y bajando las escaleras, de día y de noche. Al preguntarle cuántos rosarios rezaba cada día desde la mañana a la noche, respondió él mismo: "A veces cuarenta, otras veces cincuenta". Y al preguntarle cómo hacía, respondía: "¿Y cómo haces tú para no recitarlo?" Un místico tiene una vida que va más allá de las leyes del espacio y del tiempo, por lo cual se explican las bilocaciones y otros carismas que abundaban en el Padre Pío. Al respecto, resulta clara la llamada de Cristo para el que lo sigue de "rezar siempre", para el Padre Pío se había convertido en "rosario siempre", es decir, María siempre en su vida. El padre Tarcisio de Cervinara, uno de los capuchinos más íntimos del Padre Pío, refiere que el padre le confiaba frente a tal enigma: "Yo puedo hacer tres cosas a la vez: rezar, confesar y salir a recorrer el mundo."»

Estos son solo unos de muchos santos que han rezado el santo rosario como parte de su vida espiritual y para pedir a María Santísima la protección en momentos de tribulación para nuestra alma.

María, nuestra Madre la fuente de todas las gracias ansiosa espera que nosotros le pidamos aquellos favores que tanto anhelamos. Y se complace en derramar estas gracias concedidas para nosotros. Especialmente cuando pedimos por los demás; por los más necesitados; por nuestros Sacerdotes que tanto son atacados por el demonio Y por nuestras familias.

Agradezco a todos aquellos que me mandaron su compromiso de rezar el santo rosario por las intenciones corporales y espirituales de Nuestro Queridisimo Obispo Thomas J. Olmsted. Hasta el día de hoy recibí 13,000 Rosarios y con el favor de Dios se que más personas se unirán y juntaremos muchos mas pétalos para nuestra queridísima Madre María Santísima.

Ella nunca tarda en darnos una muestra de su inmenso amor por todos nosotros sus pequeñitos.

¡Oh Dulce Corazón de María, sed la salvación mía!

¡Oh Dulce Corazón de María, sed la salvación mía!

¡Oh Dulce Corazón de María, sed la salvación mía!

jueves, 21 de enero de 2010

¡Dame un ejército rezando el Santo Rosario y conquistare el Mundo!
Cuando el alma quisiera decir tantas cosas
y no puede más que guardar silencio…
Entonces es tiempo de acudir a nuestra Madre
para que sea Ella, quien hable y diga lo que nuestra alma no puede decir…





Se unen para Ofrecer un Ramillete de 10,000 Rosarios a nuestra Madre del Cielo en favor de todas las intenciones Espirituales y Corporales de Nuestro Reverendísimo Thomas J. Olmsted Obispo de Phoenix.

Especialmente para manifestarle nuestro agradecimiento a toda su Bondad al concedernos la alegría de vivir nuestra Fe, como verdaderos hijos y herederos del Padre Celestial. Igualmente pediremos 10 Misas Tridentinas por las intenciones de Nuestro Reverendísimo Thomas J. Olmsted Obispo de Phoenix.

Todas estas Santas Misas se ofrecerán en Santa Catalina de Siena a la 5:30 pm

02/08/10 Por las intenciones de Nuestro Reverendísimo Thomas J. Olmsted
Obispo de Phoenix, Arizona

02/10/10 Por las intenciones de Nuestro Reverendísimo Thomas J. Olmsted
Obispo de Phoenix, Arizona

02/12/10 Por las intenciones de Nuestro Reverendísimo Thomas J. Olmsted
Obispo de Phoenix, Arizona

02/22/10 Por las intenciones de Nuestro Reverendísimo Thomas J. Olmsted
Obispo de Phoenix, Arizona

03/01/10 Por las intenciones de Nuestro Reverendísimo Thomas J. Olmsted
Obispo de Phoenix, Arizona

03/03/10 Por las intenciones de Nuestro Reverendísimo Thomas J. Olmsted
Obispo de Phoenix, Arizona

03/08/10 Por las intenciones de Nuestro Reverendísimo Thomas J. Olmsted
Obispo de Phoenix, Arizona

03/10/10 Por las intenciones de Nuestro Reverendísimo Thomas J. Olmsted
Obispo de Phoenix, Arizona

03/15/10 Por las intenciones de Nuestro Reverendísimo Thomas J. Olmsted
Obispo de Phoenix, Arizona

03/19/10 Por las intenciones de Nuestro Reverendísimo Thomas J. Olmsted
Obispo de Phoenix, Arizona


No tengan Miedo... estas eran las palabras de Juan Pablo II pidamos a nuestra Madre; Ella, Nuestra Madre la poseedora de todas las gracias; nos escuchara.


¡Dame un ejército rezando el Santo Rosario y conquistare el Mundo!

Papa Pio IX


Jesús dijo a sus discípulos: Pidan y se les dará, (Mateo 7:7-12) eso es lo que nos propone, la necesidad de orar para obtener favores del cielo. Les invitamos a unirse a nuestra Ofrenda de Amor

• Por más Sacerdotes Santos
• Por la Consagración de Rusia al Inmaculado Corazón de María
• Por más Vocaciones Sacerdotales
• Por más Obispos Santos
• Por más Familias Cristianas
• Por un Sí, a La Vida
• Por un Si, al verdadero Matrimonio cristiano
• Por un Sí, a la vida Sacramental

• No, Al Aborto
• No, Al Matrimonio falso entre el mismo sexo
• No al Racismo
• No, a la indiferencia
• No, a la eutanasia
• No, a la falsa fe

Que nuestra vida cotidiana sea un testimonio de nuestra fe a través de una vida Sacramental que junto con la piedad, y la devoción muestren al mundo entero cuanto amamos a Jesús.


"Pidamos que así como asistió al Santo Papa Pio V en el milagro de Lepanto, Así también a nosotros nos asista en estos momentos de tribulación para nuestra Iglesia"

Para Dios nada es imposible Él será quien colme de eternas bendiciones a nuestro Obispo, nuestra Diócesis, Nuestros Sacerdotes y nuestras familias.

¡Es tiempo de acudir a nuestra Madre!

Ya hemos tenido muchas advertencias por ahora mencionare dos una en Nuestra Virgen de la Salette y en Nuestra Virgen de Fátima. (para mas información de estas apariciones presionen en los nombres de la virgen)


Les doy mil gracias por su atención al recibir esta suplica, tengo plena confianza que todos movidos por el Espíritu Santo pediremos por estas intenciones para el beneficio de nuestras familias cristianas, especialmente por la salvación de nuestras almas.

Que Dios nuestro Señor lleno de Misericordia y María Santísima les bendiga a todos ustedes y a sus apreciables familias.


Atte. Comunidad de Santa Catalina de Siena,



P.D. ¿Quién es ofrenda de amor? (somos madres, Padres, esposas, esposos, hombres y mujeres, niños y jóvenes con un mismo anhelo, con una misma Fe ,con un mismo amor.)

Si alguno de ustedes le gustaría comprometerse a rezar cierto número de rosarios por esta intención por favor mándenme un correo electrónico con su información para ponerla en esta ofrenda de amor a María Santísima. O si lo prefieren a forma de comentario con este formulario.

Ofrenda de Amor

10,000 Rosarios A María Santísima

En favor de todas las intenciones Espirituales y Corporales de Nuestro
Reverendísimo Thomas. J. Olmsted Obispo de Phoenix, Arizona.


Yo, _____________________me comprometo a rezar___________
de Rosarios_________________________________

Nombre de Parroquia (o grupo) _______________________________

martes, 19 de enero de 2010

San Pío V
Sumo Pontífice
(1572)

Es interesante el mensaje que el Pontífice envió felicitando
a los ejércitos vencedores. Dice así:
"No fueron las técnicas, no fueron las armas,
las que nos consiguieron la victoria.
Fue la intercesión de la Santísima
Virgen María, Madre de Dios".

Oracion


En este tiempo de tanta proliferación de protestantismo por todas partes, que este valiente defensor de la Iglesia ruegue por nosotros.
"Si tu haces algo por la Virgen María, la Virgen hará mucho por ti"

Historia

Pío significa: el piadoso que cumple bien sus deberes con Dios. Se llama Quinto, porque antes de él hubo otros cuatro Pontífices que llevaron el nombre de Pío.
Nació en un pueblo llamado Bosco, en Italia, en 1504. Sus padres eran muy piadosos pero muy pobres. Aunque era un niño muy inteligente, sin embargo hasta los 14 años tuvo que dedicarse a cuidar ovejas en el campo, porque los papás no tenían con qué costearle estudios. Pero la vida retirada en la soledad del campo le sirvió mucho para dedicarse a la piedad y a la meditación, y la gran pobreza de la familia le fue muy útil para adquirir gran fortaleza para soportar los sufrimientos de la vida. Más tarde será también Pastor de toda la Iglesia.


Una familia rica notó que su hijo Antonio se comportaba mejor desde que era amigo de nuestro santo, y entonces dispuso costearle los estudios para que acompañaran a Antonio y le ayudara a ser mejor. Y así pudo ir a estudiar con los Padres Dominicos y llegar a ser religiosos de esa comunidad. Nunca olvidará el futuro Pontífice este gran favor de tan generosa familia. En la comunidad le fueron dando cargos de muchos importancia: Maestro de novicios, Superior de varios conventos. Y muy pronto el Sumo Padre, el Papa, lo nombró obispo. Tenía especiales cualidades para gobernar.
Como el protestantismo estaba invadiendo todas las regiones y amenazaba con quitarle la verdadera fe a muchísimos católicos, el Papa nombró a nuestro santo como encargado de la asociación que en Italia defendía a la verdadera religión. Y él, viajando casi siempre a pie y con gran pobreza, fue visitando pueblos y ciudades, previniendo a los católicos contra los errores de los evangélicos y luteranos, y oponiéndose fuertemente a todos los que querían atacar nuestra religión. Muchas veces estuvo en peligro de ser asesinado, pero nunca se dejaba vencer por el temor. Con los de buena voluntad era sumamente bondadoso y generoso, pero para con los herejes demostraba su gran ciencia y sus dotes oratorias y los iba confundiendo y alejando, en los sitios a donde llegaba.


El Papa, para premiarles sus valiosos servicios y para tenerlo cerca de él como colaborador en Roma, lo nombró Cardenal y encargado de dirigir toda la lucha en la Iglesia Católica en defensa de la fe y contra los errores de los protestantes.
Al morir el Papa Pío IV, San Carlos Borromeo les dijo a los demás cardenales que el candidato más apropiados para ser elegido Papa era este santo cardenal. Y lo eligieron y tomó el nombre de Pío Quinto. Antes se llamaba Antonio Chislieri.

Antes se acostumbraba que al posesionarse del cargo un nuevo Pontífice, se diera un gran banquete a los embajadores y a los jefes políticos y militares de Roma. Pío Quinto ordenó que todo lo que se iba a gastar en ese banquete, se empleará en darles ayudas a los pobres y en llevar remedios para los enfermos más necesitados de los hospitales.

Cuando recién posesionado, iba en procesión por Roma, vio en una calle al antiguo amigo Antonio, aquel cuyos papás le habían costeado a él los estudios y lo llamó y lo nombró gobernador del Castillo Santángelo, que era el cuartel del Papa. La gente se admiró al saber que el nuevo Pontífice había sido un niño muy pobre y comentaban que había llegado al más alto cargo en la Iglesia, siendo de una de las familias más pobres del país.

Pío Quinto parecía un verdadero monje en su modo de vivir, de rezar y de mortificarse. Comía muy poco. Pasaba muchas horas rezando. Tenía tres devociones preferidas La Eucaristía (celebraba la Misa con gran fervor y pasaba largos ratos de rodillas ante el Santo Sacramento) El Rosario, que recomendaba a todos los que podía. Y la Santísima Virgen por la cual sentía una gran devoción y mucha confianza y de quién obtuvo maravillosos favores.

Las gentes comentaban admiradas: - Este sí que era el Papa que la gente necesitaba". Lo primero que ordenó fue que todo obispo y que todo párroco debía vivir en el sitio para donde habían sido nombrados (Porque había la dañosa costumbre de que se iban a vivir a las ciudades y descuidaban la diócesis o la parroquia para la cual los habían nombrado). Prohibió la pornografía. Hizo perseguir y poner presos a los centenares de bandoleros que atracaban a la gente en los alrededores de Roma. Visitaba frecuentemente hospitales y casas de pobres para ayudar a los necesitados. Puso tal orden en Roma que los enemigos le decían que él quería convertir a Roma en un monasterio, pero los amigos proclamaban que en 300 años no había habido un Papa tan santo como él. Las gentes obedecían sus leyes porque le profesaban una gran veneración.

En las procesiones con el Santísimo Sacramento los fieles se admiraban al verlo llevar la custodia, con los ojos fijos en la Santa Hostia, y recorriendo a pie las calles de Roma con gran piedad y devoción. Parecía estar viendo a Nuestro Señor.
Publicó un Nuevo Misal y una nueva edición de La Liturgia de Las Horas, o sea los 150 Salmos que los sacerdotes deben rezar. Publicó también un Catecismo Universal. Dio gran importancia a la enseñanza de las doctrinas de Santo Tomás de Aquino en los seminarios, porque por no haber aprendido esas enseñanzas muchos sacerdotes se habían vuelto protestantes.

Aunque era flaco, calvo, de barba muy blanca y bastante pálido las gentes comentaban: "El Papa tiene energías para diez años y planes de reformas para mil años más".

Los mahometanos amenazaban con invadir a toda Europa y acabar con la Religión Católica. Venían desde Turquía destruyendo a sangre y fuego todas las poblaciones católicas que encontraban. Y anunciaron que convertirían la Basílica de San Pedro en pesebrera para sus caballos. Ningún rey se atrevía a salir a combatirlos.

Pío Quinto con la energía y el valor que el caracterizaban, impulsó y buscó insistentemente la ayuda de los jefes más importantes de Europa. Por su cuenta organizó una gran armada con barcos dotados de lo mejor que en aquel tiempo se podía desear para una batalla. Obtuvo que la república de Venecia le enviara todos sus barcos de guerra y que el rey de España Felipe II le colaborar con todas sus naves de combate. Y así organizó una gran flota para ir a detener a los turcos que venían a tratar de destruir la religión de Cristo. Y con su bendición los envió a combatir en defensa de la religión.

Puso como condición para estar seguros de obtener de Dios la victoria, que todos los combatientes deberían ir bien confesados y habiendo comulgado. Hizo llegar una gran cantidad de frailes capuchinos, franciscanos y dominicos para confesar a los marineros y antes de zarpar, todos oyeron misa y comulgaron. Mientras ellos iban a combatir en las aguas del mar, el Papa y las gentes piadosas de Roma recorrían las calles, descalzos, rezando el rosario para pedir la victoria.

Los mahometanos los esperaban en el mar lejano con 60 barcos grandes de guerra, 220 barcos medianos, 750 cañones, 34,000 soldados especializados, 13,000 marineros y 43,000 esclavos que iban remando. El ejército del Papa estaba dirigido por don Juan de Austria (hermano del rey de España). Los católicos eran muy inferiores en número a los mahometanos. Los dos ejércitos se encontraron en el golfo de Lepanto, cerca de Grecia.

El Papa Pío Quinto oraba por largos ratos con los brazos en cruz, pidiendo a Dios la victoria de los cristianos. Los jefes de la armada católica hicieron que todos sus soldados rezaran el rosario antes de empezar la batalla. Era el 7 de octubre de 1571 a mediodía. Todos combatían con admirable valor, pero el viento soplaba en dirección contraria a las naves católicas y por eso había que emplear muchas fuerzas remando. Y he aquí que de un momento a otro, misteriosamente el viento cambió de dirección y entonces los católicos, soltando los remos se lanzaron todos al ataque. Uno de esos soldados católicos era Miguel de Cervantes. El que escribió El Quijote.

Don Juan de Austria con los suyos atacó la nave capitana de los mahometanos donde estaba su supremo Almirante, Alí, le dieron muerte a éste e inmediatamente los demás empezaron a retroceder espantados. En pocas horas, quedaron prisioneros 10,000 mahometanos. De sus barcos fueron hundidos 111 y 117 quedaron en poder de los vencedores. 12,000 esclavos que estaban remando en poder de los turcos quedaron libres.

En aquel tiempo las noticias duraban mucho en llegar y Lepanto quedaba muy lejos de Roma. Pero Pío Quinto que estaba tratando asuntos con unos cardenales, de pronto se asomó a la ventana, miró hacia el cielo, y les dijo emocionado: "Dediquémonos a darle gracias a Dios y a la Virgen Santísima, porque hemos conseguido la victoria".

Varios días después llegó desde el lejano Golfo de Lepanto, la noticia del enorme triunfo. El Papa en acción de gracias mandó que cada año se celebre el 7 de octubre la fiesta de Nuestra Señora del Rosario y que en las letanías se colocara esta oración "María, Auxilio de los cristianos, ruega por nosotros" (propagador del título de Auxiliadora fue este Pontífice nacido en un pueblecito llamado Bosco. Más tarde un sacerdote llamado San Juan Bosco, será el propagandista de la devoción a María Auxiliadora).

Pío V murió el 1 de mayo de 1572 a los 68 años de edad y fue declarado santo por el Papa Clemente XI en 1712.

Fuente:EWTN

jueves, 31 de diciembre de 2009

PARA DAR GRACIAS A DIOS AL TERMINAR CADA AÑO


RENOVACI
ÓN

de las promesas hechas en el santo Bautismo que debe hacerse a lo menos una vez al año, en el cumpleaños o a principio de Enero (I)


¡Oh Dios mío! Os doy infinitas gracias por haberme criado a vuestra imagen y semejanza, por haberme reengendrado con el santo Bautismo, por haberme dado en él vuestra gracia, los dones y virtudes del Espíritu Santo, y por haberme hecho hijo de vuestra Iglesia.

En aquel día, para mi tan venturoso, no solo renuncié a Satanás por boca de mi padrino, y a todas sus obras, pompas y vanidades, sino que también hice profesión de creer en un solo Dios, Padre, Hijo Y Espíritu Santo, creer en la Iglesia católica, en la comunión de los santos y en todas las demás verdades por Vos reveladas; y, en fin, resolví entonces vivir y morir en esta creencia y en la observancia de vuestros santos mandamientos.

Pero, ¡ay de mí!, Dios mío, y ¡cuán mal he cumplido tan santas y solemnes promesas! He dado oído a las sugestiones del demonio; he militado bajo las banderas de Satanás; he ido en pos de las pompas del diablo, arrastrado de los placeres y vanidades del mundo; he preferido los honores, riquezas y demás objetos terrenos, a los bienes espirituales y eternos que Vos prometisteis a vuestros hijos. Debiéndoos amar sobre todas las cosas, os he pospuesto a las más viles, y por ellas os he despreciado, pecando. Debiendo vivir para Vos únicamente, y consagraros todos mis pensamientos palabras y obras, he vivido únicamente para mi, y todas las he dirigido a la satisfacción de mis antojos. ¡Ay de mí! ¡He infringido vuestras santas leyes, las de la Iglesia y los deberes de mi estado! Pero, Señor, renuncio de nuevo a todo lo que no sea Vos; desde hoy detesto y abomino todas mis iniquidades; os pido humildemente perdón de todas ellas, y espero que por los meritos de vuestro querido Hijo me las perdonareis.

Dignaos, Dios mío, aceptar la renovación que hago en este día de las promesas que delante de toda la Iglesia hice en el día de mi bautismo, las que intento cumplir con toda exactitud y fidelidad; y al efecto, ahora que tengo mayores conocimientos, digo que renuncio a Satanás, a todas su pompas y a todas sus obras. Jamás prestaré oídos al demonio ni a cosa alguna que con él tenga relación. Pondré cuidado en no dejarme llevar de la soberbia, avaricia, lujuria, ira, gula, envidia, pereza y mentira; y daré de mano a cuanto sea pecado, porque sé que el pecado es obra de Satanás.

Pondré cuidado en arrancar de mi corazón el amor a las riquezas, honras, pompas y placeres del mundo, porque sé que todo ello no es otra cosa que un lazo con que el demonio, nuestro enemigo, procura prender nuestras almas. Procuraré meditar sobre la vanidad y lo deleznables que son los bienes de este mundo, para que mi corazón esté siempre libre de todo afecto terreno, y sólo ame a Vos, que sois mi centro, mi infinito, eterno e incomprensible bien.

Sí, Señor, sí; quiero vivir y morir en la fe, esperanza y caridad, y en la obediencia y fidelidad que os he prometido. Creo cuanto cree la santa Iglesia católica, apostólica y romana, y repruebo cuanto ella reprueba.

Nunca volveré a poner mi esperanza en las riquezas, honores, hermosura, juventud, ni en otra cosa alguna criada, sino en Vos, Dios mío; sí, en Vos coloco toda mi felicidad; sólo Vos sois el objeto de mi nueva esperanza. Los días que me restan de vida los empleare en amaros y serviros con toda fidelidad y amor.

Quiero amaros, Dios mío, con todo mi corazón, con toda mi alma y con todas mis fuerzas; desde hoy os consagro todos mis pensamientos, deseos, palabras y acciones, mi cuerpo, mi alma, mis bienes, cuanto poseo y puedo poseer; y estoy resuelto a no usar de cuanto está en mi poder sino para vuestra mayor honra y gloria y conforme a vuestra santísima voluntad.

Os amo, Dios mío, y os amare siempre más y más, con todo el afecto de mi corazón sin que jamás deje de amaros; ni la vida ni la muerte, ni la esperanza del bien, ni el temor del mal, ni mis amigos ni mis enemigos, ni cosa alguna criada, podrán hacerme faltar a la palabra de fidelidad que acabo de daros, y que renuevo ahora a la faz de los cielos y de la tierra, a quienes pongo por testigos. Con entera sumisión me sujeto a vuestros preceptos, igualmente que a los de todos mis superiores.

Tal es, Señor, mi nueva resolución y voluntad, en la que deseo vivir y morir; y siendo Vos el autor de ella, espero que me auxiliareis con vuestra gracia para llevarla a cabo, pues bien sabéis que sin vuestra gracia yo nada puedo absolutamente.

Renovad en mí, ¡Oh divino Redentor!, el espíritu de fe, de esperanza, de caridad, de humildad y demás virtudes que me infundisteis en el bautismo, a fin de que, fortificado con ellas, pueda hacerme superior a la concupiscencia que me arrastra al pecado, pueda resistir a mis enemigos y ser fiel a lo que acabo de prometeros; todo lo cual os pido por los meritos de vuestra Sangre santísima, por los meritos e intercesión de vuestra querida Madre, de los Ángeles y Santos del cielo y justos de la tierra. Amén.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Sermón sobre el Sacerdocio por Mons. Alfonso de Galarreta.

Este sermón fue dado por Mons. Alfonso de Galarreta en una Misa de ordenación este pasado 19 de Diciembre del 2009 y después de haberlo escuchado considere de suma importancia compartirlo con todos mis amigos. Pensando en que muchos de nosotros tenemos familiares seminaristas, vecinos, amigos ó conocidos. Y lo provechoso de este sermón sobre la verdadera definición del Sacerdocio.

Valoremos a nuestros sacerdotes; recemos por la santidad de ellos; exijamos mas santidad en nuestras vidas; mas compromiso en nuestra vida de oración; Para que podamos ver mas Santos sacerdotes dispuestos a dar la vida por sus fieles.

Te Invito para que dentro de tu vida cotidiana adoptes a tu sacerdote pidas por él; te comprometas a rezar por el todos los días; pero principalmente por nuestro Papa Benedicto XVI y nuestro Obispo Thomas J. Olmsted Para que puedan tomar mejores decisiones para el bien de la religión Católica.

El Papa Benedicto XVI levanta la excomunión a obispos ordenados por Lefebvre

En base a las facultades expresamente concedidas por el Santo Padre Benedicto XVI, en virtud del presente Decreto, levanto a los Obispos Bernard Fellay, Bernard Tissier de Mallerais, Richard Williamson y Alfonso de Galarreta la censura de excomunión latae sententiae declarada por esta Congregación el 1° de julio de 1988, mientras declaro nulo de efectos jurídicos, a partir de la fecha de hoy, el Decreto emitido entonces.

Roma, de la Congregación para los Obispos, 21 de enero de 2009.

http://www.aciprensa.com/noticia.php?n=24082

http://www.aciprensa.com/sacerdocio/

http://www.vatican.va/holy_father/john_xxiii/encyclicals/documents/hf_j-xxiii_enc_19590801_sacerdotii_sp.html

http://multimedios.org/docs/d000108/