"POR LA CONVERSION DE LOS INFIELES"

¡Dios te salve, María, Virgen y Madre de Dios! Aunque miserable pecador, vengo con la mayor confianza a postrarme a vuestros pies santísimos, bien persuadido de ser por ti socorrido de que eres la que, con tu gracia y protección poderosa, alcanzas al género humano todas las gracias del Señor. Y si estas suplicas no bastaran pongo por medianeros y abogados a los nueve coros de los Ángeles, a los Patriarcas, y Profetas, a los Apóstoles y Evangelistas, a los Mártires, Pontífices y Confesores; a las Vírgenes y Viudas; a todos los Santos del Cielo en especial al Cura de Ars, Santa Filomena, San Francisco de Asís, San Benito y justos de la tierra. Cuiden de esta página y de lo que aquí se publica para el beneficio de los fieles de la Iglesia Católica; con el único fin de propagar la fe. Que, esta página sea, Para Mayor Gloria de Dios.

sábado, 3 de abril de 2010

Intimidad Divina P. Gabriel de Sta. M. Magdalena, O.C.D.


LA VICTORIA DE LA CRUZ

Presencia de Dios.- ¡Oh Jesús crucificado por mí amor!

Descúbreme la victoria oculta en tu muerte.

PUNTO PRIMERO.- En el mismo instante en que Jesús entregaba su espíritu, «el velo del templo se rasgó... la tierra tembló y se hendieron las rocas, se abrieron los monumentos, y muchos cuerpos de santos que habían muerto resucitaron»; ante tal espectáculo, los que asistían a la sangrienta escena del Calvario «temieron sobre manera, y se decían: Verdaderamente éste era Hijo de Dios» (Mt. 27,51-54). Jesús quiso morir en la ignominia más completa; aceptó y su frió hasta el último momento los escarnios y los insultos mordaces de los soldados: «Si eres el Mesías, sálvate a ti mismo» (Lc. 23, 35-38). Pero apenas Jesús ha expirado, su Divinidad se manifestó de una manera tan poderosa, que todos se sintieron oprimidos por ella, aun los que hasta aquel momento se habían reído cínicamente de Él. La muerte de Jesús comienza entonces a aparecer lo que realmente es: no una derrota, sino un victoria, la victoria más grande que el mundo ha conocido; victoria sobre el pecado, victoria sobre la muerte eterna, consecuencia del pecado, victoria que da a los hombres la vida de la gracia.

Cuando ayer nos presentaba la Cruz para que la adorásemos, la Iglesia cantaba: «He aquí el madero de la Cruz, del cual pendió la salud del mundo»; después del triste alternarse de los improperios, entonaba dos himnos en honor de la Cruz: «Canta, oh lengua, la palma del glorioso combate, celebra el noble triunfo sobre el trofeo de la Cruz; como el Redentor del mundo venció muriendo». De este modo la consideración y compasión de los sufrimientos del Señor se alternan con los gritos de vitoria. Muerte y vida, muerte y victoria son términos contradictorios entre sí; sin embargo en Jesús se unieron e identificaron de tal manera que el primero fue la causa del segundo. San Juan de la Cruz, después de haber escrito la agonía de Jesús en la Cruz, afirma: «Y así... hizo la mayor obra que en toda su vida con sus milagros y obras había hecho, ni en la tierra, ni en el cielo, que fue reconciliar y unir al género humano por gracia con Dios. Y eso fue... al tiempo y punto que este Señor estuvo más aniquilado en todo: conviene saber, acerca de la reputación de los hombres, porque como le veían morir, antes hacían burla de El que le estimaban en algo; y acerca de la naturaleza, pues en ella se aniquilaba muriendo; y acerca del amparo y consuelo espiritual del Padre, pues en aquel tiempo lo desamparó...». Y concluye: «Para que entienda el buen espiritual el misterio de la puerta y del camino de Cristo para unirse con Dios y sepa que cuanto más se aniquilare por Dios... tanto más se une a Dios y tanto mayor obra hace» (S.II7,11).

¡Oh Cruz, nuestra única esperanza! Tú aumentas la gracia a los justos y perdonas las culpas a los pecadores. ¡Oh Árbol glorioso y esplendente, adornado con la púrpura del Rey! En tus brazos estuvo suspendido el precio de nuestra Redención; en ti está nuestra victoria y nuestro rescate" (BR.).

"¡Oh Cristo! Una vez más fijo mi mirada en tu rostro desangrado y con lágrimas en los ojos contemplo tus llagas y tus heridas; profundamente conmovido levanto mi corazón y considero cuántas tribulaciones has encontrado en tu camino, cuando venias a buscarme, a salvarme."

¡Oh buen Jesús! ¡Con cuánta generosidad nos regalaste sobre la cruz todo lo que tenias! A los que te crucificaban diste tu oración cariñosa, al ladrón el Paraíso, a la Madre el hijo, al hijo la Madre, a los muertos la vida, a las manos del Padre tu alma; demostraste al mundo hasta dónde llegaba tu poder, y para reducir al hombre esclavo derramaste, no unas pocas gotas, sino toda tu sangre, aquella sangre que corría de tantas y tan profundas heridas... ¡Oh dulcísimo Señor y Salvador del mundo! ¿Cómo te agradeceré dignamente tan gran don? (San Buenaventura).

PUNTO SEGUNDO.- «En paz dormiré y descansaré» ; así comienzan los Maitines del Sábado Santo, refiriéndose a la paz del sepulcro, donde ahora, después de tantos dolores, descansa el Cuerpo santísimo de Jesús. Hoy es el día mas propicio para recogernos en el silencio y en la oración junto al sepulcro del Señor.

Consumada la muerte de Jesús, todos, atemorizados por el terremoto y las tinieblas, habían abandonado el Calvario, excepto el grupo de sus más fieles amigos: María Santísima y Juan , que habían estado siempre junto a la Cruz, María Magdalena y algunas piadosas mujeres «que habían seguido a Jesús desde Galilea para servirle» (Mt. 27,55). El Señor ha expirado ya, pero aquellos fieles corazones no saben, no pueden separarse de Él, su Maestro adorado, objeto de todo su amor y de todas sus esperanzas. lo que les ata indisolublemente a aquel Cuerpo desangrado es su amor. Lo característico, lo significativo de la verdadera fidelidad será siempre la perseverancia, la constancia, aun en los momentos más obscuros y difíciles, cuando parece que todo está perdido, cuando vemos a nuestro amigo, en cuyo triunfo confiábamos, hundido en la más profunda derrota y humillación. Es muy fácil ser fieles a Dios cuando no hay dificultades, cuando su causa triunfa; pero serle fieles en la hora de las tinieblas, cuando Dios permite la victoria momentánea del mal, cuando nos parece que todo lo que era bueno y santo es arrollado y sumergido irremediablemente en el fracaso, es una empresa muy difícil; por eso, ser fieles entonces, será la prueba más cierta del verdadero amor.

Mientras tanto, dos discípulos, José de Arimatea Y Nicodemo, se encargaran de la sepultura: el sagrado Cuerpo fue bajado de la Cruz y, envuelto en una sabana con ungüentos, fue depositado en «el sepulcro del todo nuevo, que José había hecho excavar para si en la peña» (Mt. 27,60). En unión con la Virgen, que sin duda estuvo presente a aquella escena para recoger en sus brazos el Cuerpo martirizado de su divino Hijo, acerquémonos también nosotros a aquellos sagrados despojos: clavemos nuestra mirada en aquellas llagas, en aquellas heridas, en aquella sangre que tan elocuentemente nos hablan del amor infinito de Jesús para con nosotros. Aunque ahora esas llagas ya no sean dolorosas, sino gloriosas -precisamente mañana, el día pascua, celebraremos la gran victoria q ellas han obtenido- , son y serán eternamente, aun en estado de glorificación, la señal indeleble de la caridad excesiva con que Cristo nos amó.

Que el Sábado Santo, etapa de transición entre las angustias del Viernes Santo y la gloria de la Resurrección, sea un día de recogimiento y de oración junto al Cuerpo exánime de Jesús: abramos nuestro corazón , purifiquémoslo en su Sangre, para que renovado por completo en el amor y en l pureza, pueda ser, como el «sepulcro nuevo» del Evangelio, un lugar de paz. y reposo para nuestro queridísimo Maestro.

"¡Oh buen Jesús! Al inclinar tu cabeza floreciente, traspasada por las espinas, me invitas al beso de la paz, y pareces decirme: "Heme aquí, desfigurado, desgarrado, muerto. ¿Sabes por qué? Tú eras la oveja descarriada, y quise cargarte sobre mis espaldas y así llevarte de nuevo a los pastos celestiales del paraíso. Págame con la misma moneda... Mírame en mi Pasión ... Ámame. Yo me he entregado a ti, entrégate Tú a mí...". ¡Oh Señor! La visión de tus llagas me ha enternecido, y al verte tan dolorido quiero colocarte sobre mi corazón y la señal de mi brazo, para que todos los pensamientos de mi corazón, todas las obras de mi brazo, sean conformes a ti y a tu Pasión."

"¡Oh dulcísimo y buen Jesús! Ya que te vendiste como precio de nuestro rescate, concédenos aunque no seamos dignos de tanto favor, que nos sometamos a tu gracia, enteramente perfectamente y en todo" (San Buenaventura).

2 comentarios:

  1. Hoy, mas que nunca escucho tus palabras querido maestro. Es tú voz,tú presencia que me ha mantenido fuerte frente a tú cruz.
    “no tengas miedo” cuantas veces me lo dijiste y ahora que ya no estas ásta me cuesta respirar..

    Es tú recuerdo,tú presencia, tú divinidad,tú ternura,tus palabras,tu dulce voz.
    Junto a Tí; cada amanecer era un día mas de alegría. no importaba la tristeza, el dolor, ni siquiera la enfermedad porque Tú me ánimabas y de mil formas llenabas mi vida..

    fue maravilloso ese tiempo caminando junto a El,muchos triunfos y mucho dolor. pero, todo me lo dio.

    sólo quisiera saber que él fué feliz conmigo sabiendo que aun en la abundancia mi pobre alma logró ser le fiel a su amor.

    Hoy,es tiempo de madurar de continuar,
    aunque mi mar se seque,
    aunque la abundancia se este agotando,
    aunque sienta que me he quedado sola.
    Entiendo que todo es solo un momento,un momento mas de bendición
    de hacer solo la voluntad de mi Divino Maestro,entiendo que no es tiempo de llorar,ni vivir soñando lo que algún día fue y hoy ya no es.
    No,no es tiempo de llorar aunque esta soledad sea cada vez mas evidente,mas real.
    no,no es tiempo de soñar.
    Es tiempo de decirle: “señor te amo!!”
    aun en este vació,ésta desolación,ésta soledad. “te amo”
    sabes? Muchas veces me lo he propuesto he caminado de frente a un objetivo; “ser mejor”
    ser de él,vivir por él,solo por él.
    Sin él nada es posible,
    nada es posible sin él.
    Sin él la vida es vana,vacía,
    nada tiene sentido,ni razón, ni color.
    El camino se camina solo por caminar
    se vive la vida sin vivir,
    se pretende sonreír cuando él alma misma quisiera llora,
    es increíble la vida tan falsa sin él.
    Yo, entiendo de vida y de muerte porque estaba muerta y él me dio la vida,
    estaba pérdida y el me encontró y no sólo me encontró sino que me dio la mano y me levantó,
    me llenó de dignidad y me revistió de su belleza sin igual.
    fué entonces que entendí de divinidad,de gracia y mi alma una vez mas encontró su Paz..

    te extraño amado de mi alma, y al contemplarte en la cruz aun tu silencio me sigue hablando, entiendo tus palabras,tu amor,tu sacrificio.

    Me has devuelto la vida para iluminar y dar testimonio de tu gran amor..

    Divino Maestro, te recuerdo con gran cariño y espero con alegría el día en que una vez mas te vuelva a ver..

    por siempre agradecida

    Otra, maría magdalena.

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  2. Mary, gracias por compartir sus pensamientos con todos nosotros. Tiene razón vivimos una vida como sin ganas de vivir nuestra alma débil principalmente en las virtudes de la Fe, Esperanza Y Caridad. Nos encontramos en una batalla ante un enemigo sin compasión por nosotros y nosotros sin estos escudos tan necesarios para nuestra alma.

    ¿Qué sería de nosotros sin la Misericordia Dios?

    ¡Qué cobardes somos!

    ¡Qué injusticia!

    ¡Qué falta de amor a este Dios enamorado del ser humano!

    El Se entrego por exceso de amor; nosotros por falta de amor le ofendemos.

    ¡Oh Jesús mío ten compasión de mí pobre pecador!

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