
El Santo Padre Benedicto XVI ha instituido ciertos días para ganar Indulgencias Plenarias y uno de ellos el día de mañana 4 de Agosto. Con motivo del 150avo aniversario de la muerte de san Juan María Vianney.
Ofrezcamos estas Indulgencias Plenarias especialmente por los sacerdotes que se encuentren en el purgatorio. Por los que de alguna manera fueron olvidados pidamos al Santo Cura de Ars. interceda por el perdón de sus pecados. Y si lográramos obtener la libertad de un sacerdote del purgatorio. ¡Tendríamos un amigo mas en el cielo! ¡Un Santo más que pediría por nuestra alma!
Pidamos por nuestro obispo Thomas J. Olmsted y por todos los obispos del mundo para que El Espíritu Santo los guie con ese amor que invita a entregarse al sacrificio por los demás. Y por la santidad de todos los sacerdotes del mundo especialmente por aquellos que de alguna manera son presas fáciles del demonio.
San Juan Vianney era muy devoto de Santa Filomena. Existía un perfecto entendimiento entre el Cura de Ars y la Santa. La eligió como su patrona y el sentía su presencia constantemente. La llamaba con los nombres más tiernos y familiares y no dudaba en inducir a otros a que invocaran su intercesión en sus necesidades de cuerpo y alma. San Juan María Vianney le compuso esta Letanía. Aprovechemos este regalo que nos dejo el Santo Cura de Ars.

LETANIA DE SANTA FILOMENA
(Compuesta por San Juan Vianney)- Señor, ¡ten piedad de nosotros!
- Cristo,¡ten piedad de nosotros!
- Señor, ¡ten piedad de nosotros!
- Cristo óyenos,
- Cristo escúchanos,
- Dios, Padre celestial, ¡ten piedad de nosotros!
- Dios Hijo, Redentor del mundo, ¡ten piedad de nosotros!
- Dios Espíritu Santo, ¡ten piedad de nosotros!
- Trinidad santa, un solo Dios, ¡ten piedad de nosotros!
Santa María, Reina de las Vírgenes,
¡Ruega por nosotros!- Santa Filomena, llena de abundantes gracias desde la cuna,
- Santa Filomena, fiel imitadora de María,
- Santa Filomena, modelo de virginidad,
- Santa Filomena, templo de la más perfecta humildad,
- Santa Filomena, inflamada con celo por la Gloria de Dios,
- Santa Filomena, víctima del amor de Jesús,
- Santa Filomena, ejemplo de fortaleza y de perseverancia,
- Santa Filomena, campeona invencible de castidad,
- Santa Filomena, espejo de las más heroicas virtudes,
- Santa Filomena, firme e intrépida ante los tormentos,
- Santa Filomena, flagelada igual que tu Divino Esposo,
- Santa Filomena, Atravesada por una lluvia de flechas,
- Santa Filomena, encadenada y consolada por la Madre de Dios,
- Santa Filomena, Curada milagrosamente en prisión,
- Santa Filomena, confortada por los ángeles en tus tormentos,
- Santa Filomena, que preferiste tormentos y muerte antes que los esplendores de un trono,
- Santa Filomena, que convertiste a los testigos de tu martirio,
- Santa Filomena, que consumiste la furia de tus verdugos,
- Santa Filomena, protectora de los inocentes,
- Santa Filomena, patrona de la juventud,
- Santa Filomena, refugio de los desventurados,
- Santa Filomena, salud de los enfermos y de los débiles,
- Santa Filomena, nueva luz de la Iglesia militante,
- Santa Filomena, que confundes la impiedad de nuestro siglo,
- Santa Filomena, que reanimas la fe y el valor de los fieles,
- Santa Filomena, cuyo nombre es glorioso en el Cielo y terrible en el infierno,
- Santa Filomena, hecha ilustre por los más espléndidos milagros,
- Santa Filomena, poderosa junto a Dios,
- Santa Filomena, que reinas en la gloria,
- Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ¡Perdónanos, Señor!
- Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ¡Escúchanos Señor!
- Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ¡Ten piedad de nosotros!
V. Ruega por nosotros, Santa Filomena
R. Para que seamos dignos de alcanzar la promesas de nuestro Señor Jesucristo. Amen.
Oración. Te suplicamos, Oh Señor, que por la intercesión de Santa Filomena, Virgen y Mártir, que siempre fue agradabilísima ante tus ojos por razón de su eminente pureza y la práctica de todas las virtudes, perdonarnos nuestros pecados y concédenos todas las gracias que necesitamos (mencione aquí la gracia que desea obtener). Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Reliquia del corazón del Santo Cura de Ars ante la cual el Papa Benedicto XVI rezó la siguiente oración en la inauguración del Año Sacerdotal 19-junio-2009
Oración del Papa Benedicto XVI con motivo del año sacerdotal
¡Señor Jesús!
En San Juan María Vianney Tú has querido dar a la Iglesia la imagen viviente y una personificación de tu caridad pastoral.
Ayúdanos a bien vivir en su compañía, ayudados por su ejemplo en este Año Sacerdotal.
Haz que podamos aprender del Santo Cura de Ars delante de tu Eucaristía; aprender cómo es simple y diaria tu Palabra que nos instruye, cómo es tierno el amor con el cual acoges a los pecadores arrepentidos, cómo es consolador abandonarse confidencialmente a tu Madre Inmaculada, cómo es necesario luchar con fuerza contra el Maligno.
Haz, Señor Jesús, que, del ejemplo del Santo Cura de Ars, nuestros jóvenes sepan cuánto es necesario, humilde y generoso el ministerio sacerdotal, que quieres entregar a aquellos que escuchan tu llamada.
Haz también que en nuestras comunidades –como en aquel entonces la de Ars– sucedan aquellas maravillas de gracia, que tu haces que sobrevengan cuanto un sacerdote sabe 'poner amor en su parroquia'.
Haz que nuestras familias cristianas sepan descubrir en la Iglesia su casa –donde puedan encontrar siempre a tus ministros– y sepan convertir su casa así de bonita como una iglesia.
Haz que la caridad de nuestros Pastores anime y encienda la caridad de todos los fieles, en tal manera que todas las vocaciones y todos los carismas, infundidos por el Espíritu Santo, puedan ser acogidos y valorizados.
Pero sobre todo, Señor Jesús, concédenos el ardor y la verdad del corazón a fin de que podamos dirigirnos a tu Padre celestial, haciendo nuestras las mismas palabras, que usaba San Juan María Vianney:
'Te amo, mi Dios, y mi solo deseo
es amarte hasta el último respiro de mi vida.
Te amo, oh Dios infinitamente amable,
y prefiero morir amándote
antes que vivir un solo instante si amarte.
Te amo, Señor, y la única gracia que te pido
es aquella de amarte eternamente.
Dios mío, si mi lengua
no pudiera decir que te amo en cada instante,
quiero que mi corazón te lo repita
tantas veces cuantas respiro.
Te amo, oh mi Dios Salvador,
porque has sido crucificado por mí,
y me tienes acá crucificado por Ti.
Dios mío, dame la gracia de morir amándote
y sabiendo que te amo'. Amén.